Reseña sobre el Popol Vuh
No
existía nada aparte de la tranquilidad del mar, la tierra y el cielo, todo
permanecía en reposo, en silencio. Y como si la vida de seres de diferentes
tipos, los lugares subterráneos-fantásticos o terrestres, fueran parte de una
masa moldeable, como juguetes que tienen como fin cumplir con las exigencias de
los dadores de la vida, así, los dioses comenzaron por crear un tipo de ser
vivo que les alabara, que cantara para ellos. Así comienza la historia de la creación
humana según los antiguos mayas. Para los dioses, el humano fue un constante intento
de creaciones hasta llegar al que realmente tuviera las características deseadas.
El tiempo de la creación es bastante lejano, los seres supremos no eran tan
distantes a los que vivían en la tierra, en la simpleza del mundo terrestre.
Como toda realidad, el
mundo relatado por el Popol Vuh, muestra también las dos verdades únicas en la
existencia, la vida y la muerte. Cabe mencionar las hazañas de Junajpu y
Xbalanque quienes descendieron a Xibalba, haciendo así una conexión entre la
vida y la muerte.
La interpretación de
aquellas figuras supremas, de deidades que forman parte de este libro, se
muestran como seres bastante rudos, se nota más un lado agresivo que compasivo,
esto no significa nada malo, ¿por qué los dadores de la vida tendrían que ser
buenos, generosos, y cariñosos con seres que se destruyen a sí mismos, que
causan problemas y dolores de cabeza a los dioses?
El origen del mundo maya
queda transcrito en un libro que varía en sus partes, pero cuya interpretación
siempre será similar. El lector se encontrará con una gran sorpresa al saber
que el origen del ser humano no proviene de una evolución darwinista o de una
creación cristiana, sino que viene del maíz, la fuente de vida del humano.
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