L'amour plus mignon de la Grèce Antique


                                          A mi maestrita Yolis, por  todo lo compartido 
en sus clases de Literatura Grecolatina

     La literatura griega ha sido fascinante desde sus inicios, ese conocimiento mítico y fantástico ha sido siempre algo que se tatúa en el bagaje literario de los lectores. Imprescindible es para el conocimiento de los orígenes literarios, tratarse con  Zeus, Dionsio, con los seres antropomórficos inimaginables, con las bellas ninfas que adornan la imagen causada por la lectura.

Dafnis y Cloe nos ubica en diversas circunstancias, situaciones, climas y sentimientos. El invierno, la primavera, el verano, son algunas de las atmósferas que acompañan a Dafnis y a Cloe, ambos poseedores de inigualable belleza. Los campos pastorales son el escenario principal donde se desarrollará el amor entre estos dos personajes, donde la vida crece como la vid, y donde plantaron su origen, alimentados por la naturaleza y la purísima leche de las cabras.

La inocencia y pureza de Dafnis y de Cloe es tan notable, que los seres supremos deben de ser quienes les enseñen el crecimiento de la vida, las acciones que complacerán y harán de sus deseos resultados llenos de placer. Sus cuerpos desnudos no encontraban el camino hacia uno de los placeres más grandes de la vida, sabían de besarse, abrazarse y quedarse acostados juntos por un momento, pero luego sabrían que todo eso era un juego de pastores, placeres más fuertes habrá mientras se acompañe del amor insuperable y eterno al que uno se une.

Esta novela se desprende de considerable manera de todo el estilo que se manejó en antiguos textos griegos, el autor escenificaba a sus personajes en un mundo más real, los dioses eran poco visibles, sólo existían leves contactos, no todas sus acciones se veían influenciadas por las divinidades, ahora los protagonistas son propios de sus acciones, y es menos tediosa la narración, las ideas expresadas muestran ya más una relación de semejanza con las realidades sociales, aunque tampoco se desprende totalmente del sueño que todos hubieran querido vivir.

Se conocen un gran número de obras literarias románticas, pero pocas veces se remonta uno como apreciador hasta estos orígenes de la novela, y es hasta cierto punto extraño encontrarse de pronto con libros que, a pesar de que el género romántico ha sido tan vilmente explotado, siguen creando sensaciones en la piel, abrazos y caricias literarias.

El libro que viene del maíz


Reseña sobre el Popol Vuh


No existía nada aparte de la tranquilidad del mar, la tierra y el cielo, todo permanecía en reposo, en silencio. Y como si la vida de seres de diferentes tipos, los lugares subterráneos-fantásticos o terrestres, fueran parte de una masa moldeable, como juguetes que tienen como fin cumplir con las exigencias de los dadores de la vida, así, los dioses comenzaron por crear un tipo de ser vivo que les alabara, que cantara para ellos. Así comienza la historia de la creación humana según los antiguos mayas. Para los dioses, el humano fue un constante intento de creaciones hasta llegar al que realmente tuviera las características deseadas. El tiempo de la creación es bastante lejano, los seres supremos no eran tan distantes a los que vivían en la tierra, en la simpleza del mundo terrestre.

Como toda realidad, el mundo relatado por el Popol Vuh, muestra también las dos verdades únicas en la existencia, la vida y la muerte. Cabe mencionar las hazañas de Junajpu y Xbalanque quienes descendieron a Xibalba, haciendo así una conexión entre la vida y la muerte.

La interpretación de aquellas figuras supremas, de deidades que forman parte de este libro, se muestran como seres bastante rudos, se nota más un lado agresivo que compasivo, esto no significa nada malo, ¿por qué los dadores de la vida tendrían que ser buenos, generosos, y cariñosos con seres que se destruyen a sí mismos, que causan problemas y dolores de cabeza a los dioses?

El origen del mundo maya queda transcrito en un libro que varía en sus partes, pero cuya interpretación siempre será similar. El lector se encontrará con una gran sorpresa al saber que el origen del ser humano no proviene de una evolución darwinista o de una creación cristiana, sino que viene del maíz, la fuente de vida del humano.